Mi historia

¿Has escuchado alguna vez eso de “disfruta el momento que es único”?

Y tú has pensado: ¿Pero cómo voy a disfrutar de este momento?

Pues claro que me gustaría tener un embarazo y un parto feliz, pero me duele todo: mis tobillos hinchados no pueden con mi peso, tengo un calor horrible, no sé cómo ponerme para dormir, no me puedo poner los zapatos, voy al baño cada cinco minutos,  me oprimen las costillas, me paso las noches en vela esperando… la dulce espera.

¿Qué dulce espera? Yo lo quiero es tenerlo aquí ya, y que pase todo.

Cuando digo todo quiero decir TODO. Del parto no quiero ni oír hablar, sólo de pensarlo me pongo mala. ¿Seré capaz de soportar el dolor? ¿Será muy largo? Llega un momento en el que te empiezan a decir eso de “que sea una horita corta” y tú dices gracias pero piensas:  ¿que será una horita corta?

La verdad es que no tienes ni idea de que es una horita corta. Las historias que te cuentan son todas a cual peores: que si mi prima estuvo tres días, que si a mí me hicieron la cesárea después de pasar las contracciones, a mi la epidural no me hizo efecto, y un largo ecétera que desconoces hasta que te quedas embarazada.

No quiero seguir contando porque aquí es cuando la historia de los embarazos  ¡clama al cielo!

¿Acaso hay una conspiración entre mujeres para no ayudarnos a parir bien; para que lleguemos al momento del parto con tanto miedo que nos paralicemos y no seamos capaces de afrontarlo con naturalidad? es como una competición de a mí más: a ti te duele, ¡a mi más!; a ti te dieron 10 puntos ¡a mi más! Tu estuviste 10 horas ¡yo más!

¡Hola! Me llamo Yadira Delgado y te doy la bienvenida a mi blog, meditatuparto.

 

Sin miedo al parto

 

Dos veces he pasado yo el trance..

La primera me pase los nueve meses escuchando historias. Yo, que soy muy tranquila lo escuchaba todo y prefería no pensar mucho, a pesar de que mi retoño pesaba más de 4 kg en la semana 40 yo no le daba vueltas y trataba de pasar los días en la consulta de Alto Riesgo todo lo bien que podía.

El destino me jugó una mala pasada y me puso una situación estresante 5 días antes de parir.  Mi historia se estaba fraguando y 5 días antes de parir fui protagonista de un desafío que me obligaba a cambiar de paradigma. Si no en ese momento justo, durante los siguiente años.

Todo el mundo me decía: “tienes que trivializar, no es conveniente que el bebe sufra, no le viene bien”. Claro que no le viene bien, ni a él, ni a mí, ni a nadie.

No obstante yo, como ya os dicho que soy bastante tranquila, pues decidí hacer como si no hubiera pasado nada y ya cuando pasase pues lo asumiría. Bien, en principio todo bien, normal, empezó el parto como todos los partos, pero a mí mis nervios interiores, que no exteriorizaba, me pinzaron el nervio ciático: un parto de ensueño.

Para el segundo me aseguré a misma que no me iba a poner nerviosa. No sabía cómo lo iba a hacer, pero tenía nueve meses por delante para pensarlo, esta vez sí quería pensar y lo que también tenía claro es que no iba a escuchar historias de partos malos.  No, me negué yo quería un parto feliz.

Lo bueno de esto de los partos es que son como los niños, cada uno es diferente. Así que aunque no seas primeriza, aún estás a tiempo de programar tu mente para afrontar un embarazo y un parto nuevo.

El primer cambio que hice yo respecto a mi primer embarazo fue callarme.

No le dije nada a nadie hasta que ya fue evidente, claro. Y cuando ya no quedó otro remedio decía siempre: “estoy bien, gracias”. No daba más conversación sobre el bonito momento que estaba pasando. Ahora reconozco que para acallar mi mente tuve que callarme yo misma ante el resto de la gente.

Para más inri este chico les cayó bien a los ginecólogos desde el primer día (irónico). Me pasé los 9 meses yendo a alto riesgo cada 15 días. Definitivamente tenía que buscar una fórmula que me relajase y no me dejase pensar todo lo que pasaba por mi cabeza.

Conseguir un parto feliz fue fruto de mucha investigación,  después de muchas noches leyendo en el sofá fui descubriendo un nuevo mundo para mí. Meditaciones, visualizaciones, deseos, mindfulness, re-programación mental, audios, vídeos, yoga, body balance… Hay tanto en Internet que abruma, no se sabe ni por donde cogerlo.

Por eso decidí recopilar toda la información que yo consideré de valor en mi propio blog, así la tendría a mano. Durante este tiempo me he formado como Coach, Experta en Mindfullnes y Master en Programación Neurolingüística, esto me ha ayudado a crear mis programas propios para disfrutar del embarazo y el parto como toda mujer merece.

Así cuando mi pequeño Miguelito nació, a pesar de que el destino me volvió a jugar una mala pasada una semana antes del parto. La pérdida de una gran persona que desde el cielo nos inspira. Supe como reaccionar de forma consciente, tranquila, desde el presente. La diferencia es que esta vez sabía que no me afectaría al nervio ciático.

Así conseguí mi parto feliz y el nacimiento este blog, inspirado desde el cielo con forma de pan debajo del brazo de Miki.


Designed in Canva

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies